El trabajo que realizamos nos provoca a veces sentimientos encontrados. Nos enfrentamos a casos realmente tristes y desgarradores donde no podemos comprender el maltrato, indiferencia y crueldad hacia los animales.
También hay días de gratificaciones y momentos felices. Cada animal que rescatamos es para nosotros un acto de amor. Sabemos que hacemos algo por la vida de un ser que muchas veces no se puede defender por sí mismo.
Hoy queremos compartirles la historia de Apolo. Una historia con final feliz.
Apolo fue rescatado el 23 de junio con una importante sarna que cubría todo su cuerpo. Apenas tenía pelaje y su color era casi fucsia de tanta sarna. Tenía apenas dos meses de vida. Al ingresar se le dio la primera vacuna y tratamiento para la sarna. En ese mismo momento comenzamos a buscar un hogar con amor para él.
A los pocos días Apolo ya era otro perrito y recibía su segundo baño. El cambio era increíble, su pelaje era hermoso y se iba recuperando muy bien con el tratamiento.
Finalmente el 22 de julio Apolo fue adoptado por una familia responsable y con mucho amor para darle. La llegada a la casa fue todo un acontecimiento porque lo estaba esperando su hermana. Enseguida se hicieron buenos amigos!
La historia de Apolo nos enseña y gratifica. Nos da fuerza para seguir luchando por los animales más indefensos.
Muchas gracias a la familia que lo recibió como uno más de ellos y ojalá muchos tomen su ejemplo. Adoptar un animal abandonado es de las mejores satisfacciones que podemos tener los que amamos los animales.






